A veces el pedido llega así: «necesito una página». Otras, «necesito una app». En el medio hay negocios que en realidad necesitan un sistema: usuarios, datos y un proceso que una plantilla no trae.
No son lo mismo. Encargar el formato equivocado cuesta más que pararse un momento a distinguirlo.
Una web
Sirve cuando la gente tiene que encontrarte, entender qué haces y escribirte. Una web clara, usable en el celular, suele ser el primer encargo. Si además tiene que sostener mucho tráfico, el trabajo ya no es solo la portada: es cómo está armada y cómo se mantiene.
meridiano.net era un portal deportivo de medios. Esas plataformas de Bloque de Armas superaban el millón de visitas mensuales, y el SEO y el rendimiento acompañaron un aumento del 200 % en tráfico orgánico.
Un sistema
Hace falta cuando el negocio tiene una lógica propia: quién entra, qué datos se guardan, qué se conecta con otro servicio. Ahí el trabajo es la aplicación web y lo que hay detrás.
Eso es lo que describo en webs y sistemas a medida.
Una aplicación móvil
Tiene sentido cuando la persona va a usar el servicio como app instalada, no como una web abierta en el navegador. También cuando ya existe una app y se quedó varias versiones atrás.
CropLife no era una app nueva. Había que actualizar la que ya estaba publicada, de React Native 0.67 a 0.79.6, para iOS y Android. Ese tipo de trabajo está en aplicaciones móviles.
Cómo decidir
Si el uso es entrar, leer y contactar, empieza por la web. Si hay un proceso o unos datos que una plantilla no cubre, es un sistema. Si el uso ocurre dentro de una app instalada, es móvil. A veces son dos de esas cosas a la vez.
Si no está claro, en una consulta de 15 minutos se puede dejar dicho cuál es el encargo y cuál no.
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